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Valoración de una herida: un aspecto esencial para evitar complicaciones Valoración de una herida: un aspecto esencial para evitar complicaciones

La mayoría de las heridas, sea cual sea su causa, se cura sin dificultad. No obstante, algunas heridas están sujetas a factores que impiden la cicatrización. Cuando las heridas agudas o crónicas se trata adecuadamente, comenzando con una valoración de la lesión por parte de un profesional, se puede prevenir complicaciones que impiden la cicatrización. Por lo tanto, la valoración de una herida es fundamental. Solo una minoría de heridas se volverá crónica y no cicatrizará. En estos casos, el objetivo es prevenir complicaciones como infecciones en el lecho de la herida. 

Una evaluación precisa y continua de la herida es vital para garantizar que se brinde un tratamiento y cuidado adecuado de la lesión. Hay muchos componentes sistemáticos que deben considerarse para la valoración de una herida. Por ejemplo, hay muchas herramientas de documentación formal disponibles para ayudar en el proceso.

Antes de que se examine cualquier herida, es necesario obtener un estado médico general y el historial clínico del individuo para asegurarse de que se aborde los factores subyacentes que puedan tener un impacto en la herida o en la cicatrización de la herida.

La mayor parte de la documentación de la valoración de una herida contiene preguntas fisiológicas básicas relacionadas con la predisposición a diabetes, enfermedades cardiacas, problemas arteriales o vasculares y trombosis venosa profunda, por ejemplo.

La valoración inicial de una herida también es una oportunidad perfecta para buscar información en relación con cualquier factor social, psicológico y de estilo de vida que pueda impedir la cicatrización de la herida del individuo. Es decir, siempre que sea posible, el paciente debe participar en la toma de decisiones relacionadas con el cuidado de su herida, ya que la lesión no es una parte "normal" del cuerpo y puede afectar muchos aspectos de la vida diaria y de la imagen corporal.

Valoración de herida en el pie: Qualis Skopein

Muchos pacientes han revelado que su herida se ha convertido en un punto focal para ellos, que afecta todos los aspectos de su vida. Por lo tanto, los siguientes factores deben considerarse durante la valoración de una herida:

Dolor

El dolor es reconocido como un factor que reduce la movilidad y el apetito, provoca privación del sueño, actúa como un recordatorio constante de la herida y retrasa el proceso de curación. El dolor también está relacionado con la angustia emocional, la pérdida de la autoestima, el aislamiento social y la depresión. Con todos estos factores negativos relacionados con el dolor, es necesario discutir este aspecto abiertamente para asegurarle al paciente que es una preocupación válida.

Cuando se considera la necesidad de valorar y promover la curación de una herida a través del uso de apósitos, el dolor a menudo se vuelve más severo cuando se realizan los cambios de apósitos. Como resultado, no es de extrañar que algunos pacientes tengan miedo y no cumplan al pie de la letra con las instrucciones de cuidado que indica el profesional de la salud.

En resumen, si la evaluación del dolor está integrada en la valoración de la herida y se maneja de la manera adecuada, con suerte, esta ya no será un problema o preocupación para el paciente.

Actividades de la vida diaria

Las actividades de la vida diaria son aquellas acciones de rutina que realizan las personas todos los días. Esto incluye el cuidado personal, como alimentarse, bañarse, vestirse, arreglarse, el trabajo, las tareas del hogar y el ocio. La capacidad o incapacidad para realizar tales actividades se puede utilizar como una medida muy práctica de capacidad o discapacidad en muchos trastornos. Las heridas crónicas pueden limitar el funcionamiento normal de las personas y, por tanto, afectar su vida diaria.

Cuando el dolor no se aborda como se discutió en el punto anterior los pacientes pueden volverse más reacios a movilizarse. Adicionalmente al dolor, una herida puede presentar exudado abundante y mal olor. Esto afecta la interacción social debido a la vergüenza o el miedo a la desaprobación de otros. De nuevo, la imagen corporal también puede verse afectada, lo que puede tener un impacto negativo en el bienestar psicológico.

Si estos problemas no se abordan, es posible crear un ciclo perpetuo en el que la herida no cicatriza, a pesar de los esfuerzos de atención del profesional de la salud.

Apósito para el tratamiento de herida en el talón: Qualis Skopein

Valoración formal de las heridas

Historial de heridas

Es importante establecer el historial y la causa de cualquier herida. Por ejemplo, es necesario plantear preguntas como ¿Cuánto tiempo ha estado presente la herida y qué intervenciones se han implementado? Además, se debe discutir los factores que pueden haber contribuido al desarrollo de la lesión. Esto incluye comorbilidades subyacentes, trauma, permanecer en cama mucho tiempo y no moverse, etcétera.

Si no se abordan las causas subyacentes de una herida, esta no se tratará adecuadamente y la cicatrización puede retrasarse o complicarse severamente. El tipo de herida también se puede establecer en este punto, siendo los dos tipos principales las heridas crónicas y agudas. Las heridas crónicas son aquellas con tiempos de cicatrización más prolongados o retardados como úlceras en las piernas y lesiones por presión. Mientras tanto, las heridas agudas son de naturaleza más traumática y tienden a curarse a un ritmo mucho más rápido.

Sitio de la herida

La ubicación de la herida en el cuerpo influirá no solo en la elección del apósito, sino también en qué equipo puede ser necesario y cómo se debe abordar la rehabilitación. Una herida en el talón no solo requerirá un apósito muy diferente en comparación con una herida quirúrgica en abdomen, sino que también se necesitará calzado especial para aliviar la presión en el pie. Esto ayudará tanto a la cicatrización de la herida, como a evitar daños mayores en el sitio de la herida.

La enfermera o médico también debe tener un buen conocimiento de las diferencias en las estructuras anatómicas. Por ejemplo, puede haber un tendón subyacente que podría confundirse con esfacelo y tratarse de manera inapropiada, causando así más daño a la herida.

Durante la valoración de una herida de acuerdo a su ubicación, muchos médicos utilizan herramientas para documentar la posición exacta de la herida. Otras ayudas visuales como fotografías y videos también son recursos de uso común para la evaluación.

Finalmente, se debe medir las dimensiones de la herida. Cualquier tunelización o socavación también se explora utilizando una sonda debajo de los márgenes de la herida. Todas estas medidas evidencian si la herida está aumentando o disminuyendo de tamaño y ayudan a tomar decisiones en el tratamiento.

Bordes de la herida y piel circundante

El margen o borde de una herida tiende a cambiar de apariencia a medida que la herida progresa en la curación o se deteriora. Es importante reconocer y rastrear estas diferencias en la apariencia para ayudar en la toma de decisiones. Por ejemplo, el enrojecimiento de los márgenes puede indicar infección y requerirá un cambio en el tipo de apósito que se necesite.

Por otro lado, también se debe valorar la piel perilesional ya que puede macerarse. La maceración es el resultado de una humedad excesiva en la piel que crea anegamiento y conduce a la excoriación, que es el desprendimiento de las capas superiores de la piel. Para evitar que esto ocurra, durante la valoración de una herida es esencial evaluar el tipo y nivel de exudado presente.

El exudado de la herida es una parte natural de la cicatrización y puede cambiar de apariencia y volumen a lo largo del proceso. La consistencia del exudado puede variar de inoloro a un olor desagradable y de seroso a purulento. El exudado seroso es un líquido de color ámbar claro, mientras que el exudado purulento tiene una apariencia más opaca.

Es importante que el profesional de la salud sea capaz de reconocer estos factores y actuar en consecuencia para garantizar un entorno óptimo para la cicatrización. El apósito más adecuado, el cual promueva la cicatrización húmeda de las heridas mientras elimine el exceso de exudado para evitar la maceración, debe buscarse en todo momento.

Signos de infección

Los signos de infección de una herida son:

 ●  Inflamación

 ●  Calor al tocar la piel circundante

 ●  Enrojecimiento en los bordes de la herida o piel circundante

 ●  Exudado purulento y abundante con un olor desagradable

Otra señal de una posible infección de la herida es que el paciente puede sentir más dolor en el sitio de la herida y, en general, sentirse físicamente mal. En algunas heridas, sin embargo, puede ser haber una infección más sutil que solo puede reconocerse por un retraso en la cicatrización de la herida, cambios en el tamaño o forma de la herida y el deterioro de la lesión. Por eso es vital una valoración inicial precisa y continua de la herida.

Herida con escara o tejido necrótico: Qualis Skopein

Etapa de la herida / tipo de tejido

La valoración de una herida, en particular del lecho de la herida, requiere el reconocimiento de los diferentes tipos de tejido que pueden estar presentes. Los principales tipos de tejidos son necrótico, esfacelo, tejido de granulación y epitelial. Es especialmente relevante que la mayoría de las heridas contienen diferentes tipos de tejido al mismo tiempo.

Tejido necrótico

Se presenta como una cubierta color negra o marrón de tejido muerto sobre el lecho de la herida. Al principio puede ser blando, pero se vuelve más duro cuando el tejido se deshidrata. El tejido necrótico retrasa la curación y puede actuar como medio para que se desarrollen las bacterias. Es importante eliminar este tejido muerto a través del desbridamiento, ya que su presencia retrasa el proceso de curación.

Esfacelo

El esfacelo es un tejido generalmente amarillento que puede deshidratarse o hidratarse. Tiene una composición de fibrina que puede desprenderse con facilidad. El tejido deshidratado se adhiere al lecho de la herida, mientras que el hidratado está húmedo, presentándose como un tejido blando fibroso. El esfacelo también es un tejido inviable para la curación y debe eliminarse para ayudar a la cicatrización de la herida. Nuevamente, el esfacelo puede eliminarse a través del desbridamiento y la elección correcta del apósito.

Tal vez te pueda interesar: Tipos de desbridamiento de heridas, un procedimiento clave para la curación

Tejido de granulación

El tejido de granulación es un componente importante del proceso de curación. Se trata de tejido conectivo nuevo y vasos sanguíneos microscópicos que se forman en las superficies de una herida. Los nuevos capilares hacen que el tejido parezca rosado y granular, de ahí el nombre.

Tejido epitelial

El tejido epitelial migra desde los márgenes de la herida a través del lecho de la herida, cubriendo el tejido de granulación. Está al ras de la piel circundante y tiende a ser de un color rosa más claro, habiéndose descrito como visualmente similar a la piel de la lengua. El tejido epitelial requiere un apósito protector.

Documentación

La documentación es otra parte importante de la valoración de una herida. Esta información debe contener componentes psicosociales y fisiológicos para garantizar que todos los aspectos de la vida de un paciente se aborden en relación con el proceso de curación de la herida.

Todas las observaciones, tratamientos, intervenciones y evaluaciones deben documentarse con precisión para garantizar una evidencia clara del cuidado y la intervención. Las herramientas formales de la valoración de heridas son útiles para garantizar que se consideren todas las áreas relevantes para la evaluación y seguimiento del cuidado de heridas y se actúe sobre ellas. A menudo, estas se basan en herramientas reconocidas, como la herramienta de evaluación de heridas TIME, acrónimo en inglés de tejido, infección, humedad y bordes. Esta herramienta fue creada por expertos en el cuidado de heridas para actuar como una guía para la evaluación y el tratamiento de heridas. Estas herramientas se pueden utilizar junto con el juicio clínico del profesional de la salud experto en el manejo de heridas.

En conclusión, la valoración de una herida es vital para garantizar una atención de calidad al paciente. La evaluación debe ser integral y centrarse tanto en el bienestar físico como mental de los pacientes.

La mayoría de las heridas, sea cual sea su causa, se cura sin dificultad. No obstante, algunas heridas están sujetas a factores que impiden la cicatrización. Cuando las heridas agudas o crónicas se trata adecuadamente, comenzando con una valoración de la lesión por parte de un profesional, se puede prevenir complicaciones que impiden la cicatrización. Por lo tanto, la valoración de una herida es fundamental. Solo una minoría de heridas se volverá crónica y no cicatrizará. En estos casos, el objetivo es prevenir complicaciones como infecciones en el lecho de la herida. 

Una evaluación precisa y continua de la herida es vital para garantizar que se brinde un tratamiento y cuidado adecuado de la lesión. Hay muchos componentes sistemáticos que deben considerarse para la valoración de una herida. Por ejemplo, hay muchas herramientas de documentación formal disponibles para ayudar en el proceso.

Antes de que se examine cualquier herida, es necesario obtener un estado médico general y el historial clínico del individuo para asegurarse de que se aborde los factores subyacentes que puedan tener un impacto en la herida o en la cicatrización de la herida.

La mayor parte de la documentación de la valoración de una herida contiene preguntas fisiológicas básicas relacionadas con la predisposición a diabetes, enfermedades cardiacas, problemas arteriales o vasculares y trombosis venosa profunda, por ejemplo.

La valoración inicial de una herida también es una oportunidad perfecta para buscar información en relación con cualquier factor social, psicológico y de estilo de vida que pueda impedir la cicatrización de la herida del individuo. Es decir, siempre que sea posible, el paciente debe participar en la toma de decisiones relacionadas con el cuidado de su herida, ya que la lesión no es una parte "normal" del cuerpo y puede afectar muchos aspectos de la vida diaria y de la imagen corporal.

Valoración de herida en el pie: Qualis Skopein

Muchos pacientes han revelado que su herida se ha convertido en un punto focal para ellos, que afecta todos los aspectos de su vida. Por lo tanto, los siguientes factores deben considerarse durante la valoración de una herida:

Dolor

El dolor es reconocido como un factor que reduce la movilidad y el apetito, provoca privación del sueño, actúa como un recordatorio constante de la herida y retrasa el proceso de curación. El dolor también está relacionado con la angustia emocional, la pérdida de la autoestima, el aislamiento social y la depresión. Con todos estos factores negativos relacionados con el dolor, es necesario discutir este aspecto abiertamente para asegurarle al paciente que es una preocupación válida.

Cuando se considera la necesidad de valorar y promover la curación de una herida a través del uso de apósitos, el dolor a menudo se vuelve más severo cuando se realizan los cambios de apósitos. Como resultado, no es de extrañar que algunos pacientes tengan miedo y no cumplan al pie de la letra con las instrucciones de cuidado que indica el profesional de la salud.

En resumen, si la evaluación del dolor está integrada en la valoración de la herida y se maneja de la manera adecuada, con suerte, esta ya no será un problema o preocupación para el paciente.

Actividades de la vida diaria

Las actividades de la vida diaria son aquellas acciones de rutina que realizan las personas todos los días. Esto incluye el cuidado personal, como alimentarse, bañarse, vestirse, arreglarse, el trabajo, las tareas del hogar y el ocio. La capacidad o incapacidad para realizar tales actividades se puede utilizar como una medida muy práctica de capacidad o discapacidad en muchos trastornos. Las heridas crónicas pueden limitar el funcionamiento normal de las personas y, por tanto, afectar su vida diaria.

Cuando el dolor no se aborda como se discutió en el punto anterior los pacientes pueden volverse más reacios a movilizarse. Adicionalmente al dolor, una herida puede presentar exudado abundante y mal olor. Esto afecta la interacción social debido a la vergüenza o el miedo a la desaprobación de otros. De nuevo, la imagen corporal también puede verse afectada, lo que puede tener un impacto negativo en el bienestar psicológico.

Si estos problemas no se abordan, es posible crear un ciclo perpetuo en el que la herida no cicatriza, a pesar de los esfuerzos de atención del profesional de la salud.

Apósito para el tratamiento de herida en el talón: Qualis Skopein

Valoración formal de las heridas

Historial de heridas

Es importante establecer el historial y la causa de cualquier herida. Por ejemplo, es necesario plantear preguntas como ¿Cuánto tiempo ha estado presente la herida y qué intervenciones se han implementado? Además, se debe discutir los factores que pueden haber contribuido al desarrollo de la lesión. Esto incluye comorbilidades subyacentes, trauma, permanecer en cama mucho tiempo y no moverse, etcétera.

Si no se abordan las causas subyacentes de una herida, esta no se tratará adecuadamente y la cicatrización puede retrasarse o complicarse severamente. El tipo de herida también se puede establecer en este punto, siendo los dos tipos principales las heridas crónicas y agudas. Las heridas crónicas son aquellas con tiempos de cicatrización más prolongados o retardados como úlceras en las piernas y lesiones por presión. Mientras tanto, las heridas agudas son de naturaleza más traumática y tienden a curarse a un ritmo mucho más rápido.

Sitio de la herida

La ubicación de la herida en el cuerpo influirá no solo en la elección del apósito, sino también en qué equipo puede ser necesario y cómo se debe abordar la rehabilitación. Una herida en el talón no solo requerirá un apósito muy diferente en comparación con una herida quirúrgica en abdomen, sino que también se necesitará calzado especial para aliviar la presión en el pie. Esto ayudará tanto a la cicatrización de la herida, como a evitar daños mayores en el sitio de la herida.

La enfermera o médico también debe tener un buen conocimiento de las diferencias en las estructuras anatómicas. Por ejemplo, puede haber un tendón subyacente que podría confundirse con esfacelo y tratarse de manera inapropiada, causando así más daño a la herida.

Durante la valoración de una herida de acuerdo a su ubicación, muchos médicos utilizan herramientas para documentar la posición exacta de la herida. Otras ayudas visuales como fotografías y videos también son recursos de uso común para la evaluación.

Finalmente, se debe medir las dimensiones de la herida. Cualquier tunelización o socavación también se explora utilizando una sonda debajo de los márgenes de la herida. Todas estas medidas evidencian si la herida está aumentando o disminuyendo de tamaño y ayudan a tomar decisiones en el tratamiento.

Bordes de la herida y piel circundante

El margen o borde de una herida tiende a cambiar de apariencia a medida que la herida progresa en la curación o se deteriora. Es importante reconocer y rastrear estas diferencias en la apariencia para ayudar en la toma de decisiones. Por ejemplo, el enrojecimiento de los márgenes puede indicar infección y requerirá un cambio en el tipo de apósito que se necesite.

Por otro lado, también se debe valorar la piel perilesional ya que puede macerarse. La maceración es el resultado de una humedad excesiva en la piel que crea anegamiento y conduce a la excoriación, que es el desprendimiento de las capas superiores de la piel. Para evitar que esto ocurra, durante la valoración de una herida es esencial evaluar el tipo y nivel de exudado presente.

El exudado de la herida es una parte natural de la cicatrización y puede cambiar de apariencia y volumen a lo largo del proceso. La consistencia del exudado puede variar de inoloro a un olor desagradable y de seroso a purulento. El exudado seroso es un líquido de color ámbar claro, mientras que el exudado purulento tiene una apariencia más opaca.

Es importante que el profesional de la salud sea capaz de reconocer estos factores y actuar en consecuencia para garantizar un entorno óptimo para la cicatrización. El apósito más adecuado, el cual promueva la cicatrización húmeda de las heridas mientras elimine el exceso de exudado para evitar la maceración, debe buscarse en todo momento.

Signos de infección

Los signos de infección de una herida son:

 ●  Inflamación

 ●  Calor al tocar la piel circundante

 ●  Enrojecimiento en los bordes de la herida o piel circundante

 ●  Exudado purulento y abundante con un olor desagradable

Otra señal de una posible infección de la herida es que el paciente puede sentir más dolor en el sitio de la herida y, en general, sentirse físicamente mal. En algunas heridas, sin embargo, puede ser haber una infección más sutil que solo puede reconocerse por un retraso en la cicatrización de la herida, cambios en el tamaño o forma de la herida y el deterioro de la lesión. Por eso es vital una valoración inicial precisa y continua de la herida.

Herida con escara o tejido necrótico: Qualis Skopein

Etapa de la herida / tipo de tejido

La valoración de una herida, en particular del lecho de la herida, requiere el reconocimiento de los diferentes tipos de tejido que pueden estar presentes. Los principales tipos de tejidos son necrótico, esfacelo, tejido de granulación y epitelial. Es especialmente relevante que la mayoría de las heridas contienen diferentes tipos de tejido al mismo tiempo.

Tejido necrótico

Se presenta como una cubierta color negra o marrón de tejido muerto sobre el lecho de la herida. Al principio puede ser blando, pero se vuelve más duro cuando el tejido se deshidrata. El tejido necrótico retrasa la curación y puede actuar como medio para que se desarrollen las bacterias. Es importante eliminar este tejido muerto a través del desbridamiento, ya que su presencia retrasa el proceso de curación.

Esfacelo

El esfacelo es un tejido generalmente amarillento que puede deshidratarse o hidratarse. Tiene una composición de fibrina que puede desprenderse con facilidad. El tejido deshidratado se adhiere al lecho de la herida, mientras que el hidratado está húmedo, presentándose como un tejido blando fibroso. El esfacelo también es un tejido inviable para la curación y debe eliminarse para ayudar a la cicatrización de la herida. Nuevamente, el esfacelo puede eliminarse a través del desbridamiento y la elección correcta del apósito.

Tal vez te pueda interesar: Tipos de desbridamiento de heridas, un procedimiento clave para la curación

Tejido de granulación

El tejido de granulación es un componente importante del proceso de curación. Se trata de tejido conectivo nuevo y vasos sanguíneos microscópicos que se forman en las superficies de una herida. Los nuevos capilares hacen que el tejido parezca rosado y granular, de ahí el nombre.

Tejido epitelial

El tejido epitelial migra desde los márgenes de la herida a través del lecho de la herida, cubriendo el tejido de granulación. Está al ras de la piel circundante y tiende a ser de un color rosa más claro, habiéndose descrito como visualmente similar a la piel de la lengua. El tejido epitelial requiere un apósito protector.

Documentación

La documentación es otra parte importante de la valoración de una herida. Esta información debe contener componentes psicosociales y fisiológicos para garantizar que todos los aspectos de la vida de un paciente se aborden en relación con el proceso de curación de la herida.

Todas las observaciones, tratamientos, intervenciones y evaluaciones deben documentarse con precisión para garantizar una evidencia clara del cuidado y la intervención. Las herramientas formales de la valoración de heridas son útiles para garantizar que se consideren todas las áreas relevantes para la evaluación y seguimiento del cuidado de heridas y se actúe sobre ellas. A menudo, estas se basan en herramientas reconocidas, como la herramienta de evaluación de heridas TIME, acrónimo en inglés de tejido, infección, humedad y bordes. Esta herramienta fue creada por expertos en el cuidado de heridas para actuar como una guía para la evaluación y el tratamiento de heridas. Estas herramientas se pueden utilizar junto con el juicio clínico del profesional de la salud experto en el manejo de heridas.

En conclusión, la valoración de una herida es vital para garantizar una atención de calidad al paciente. La evaluación debe ser integral y centrarse tanto en el bienestar físico como mental de los pacientes.

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